Mensaje Pastoral de los Obispos venezolanos: Samaritanos, testigos de la esperanza

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) hizo público un comunicado titulado «Samaritanos, testigos de la esperanza» fundamentado en la parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 33-34). En el documento los obispos venezolanos dirigen a la Iglesia y a todas las personas de buena voluntad un mensaje de consuelo, fe y orientación ante la emergencia nacional; el texto pastoral busca acompañar el dolor de las familias damnificadas y responder a las inquietudes de fe, trazando un camino para la reconstrucción espiritual y material de Venezuela.
En su pronunciamiento, los obispos venezolanos abordan la interrogante de muchas personas ante la tragedia. «¿Dónde está Dios en medio de tanta angustia?». Frente a esto, enfatizan que Dios está presente en las víctimas y en todos aquellos que se movilizan para socorrer al necesitado.
El comunicado exhorta a no olvidar a otros sectores vulnerables del país y garantizar la transparencia y eficiencia en el uso de los recursos para que no se repitan errores del pasado ni situaciones de indolencia.
De igual forma, se aclara que los sismos responden a la dinámica natural de la Tierra, descartando cualquier interpretación que atribuya la catástrofe natural a un «castigo divino» o venganza. En ese sentido, invita a asumir una actitud de compasión verdadera que lleve a aliviar el sufrimiento de quienes lo han perdido todo.
El mensaje pastoral de los obispos venezolanos insta a una pronta y profunda reconstrucción. La Iglesia enfatiza la necesidad de garantizar viviendas y empleos dignos para las familias afectadas, evitando el paternalismo y atendiendo las heridas emocionales y espirituales
Eucaristías el 24 de julio y solidaridad extendida
La Conferencia Episcopal exhorta a mantener activa la solidaridad organizando la recolección y entrega de ayudas a través de las redes parroquiales y Cáritas.
Igualmente en el documento se invita a todo el pueblo creyente a participar en las celebraciones eucarísticas por el descanso eterno de los fallecidos, por el consuelo de los afligidos y por la fortaleza de la nación; misas que se llevarán a cabo en todas las parroquias y comunidades del país el próximo 24 de julio, día en que se cumple un mes de los sismos.



