¿Qué son los Therians? : Cómo abordarlo desde los valores cristianos

En Venezuela el término «Therians» ha comenzado a asomarse en nuestros hogares desde las pantallas de nuestros hijos y en las conversaciones de pasillo de los colegios. Aunque existen hace más de 30 años, han cobrado gran visibilidad mediática en los últimos meses a través de plataformas como TikTok e Instagram, donde comparten su estilo de vida. Este grupo de jóvenes -en su mayoría- se identifican psicológicamente con un animal, adoptando en ocasiones sus comportamientos.

Como bien reflexionaba el Padre Miguel Romero en su reciente editorial «Cuando la identidad duele«, estamos ante un escenario complejo. Las redes sociales no tienen filtro por lo que no han dejado de ser una ventana mundial que muestra todo tipo de narrativas y temas sociales que, sin la debida guía y orientación en casa, terminan distorsionando por completo la realidad de nuestros adolescentes.

Pero, ¿qué hacemos cuando esa distorsión algorítmica entra a nuestros hogares silenciosamente?

La visión clínica: Recomendaciones de una psicólogo

Como periodista, mi primer instinto es investigar; pero como madre, mi primera reacción fue alarmarme y ocuparme. Por eso, decidí no quedarme con el pánico de las redes y fui en busca de una mirada clínica.

En un live a través del Instagram, conversé a fondo con la psicólogo y abogada Dalay Castillo, quien nos dio luces fundamentales para no enfrentar desde el prejuicio lo que nace desde la desorientación. Sus recomendaciones fueron claras y precisas para padres:

  1. Cero escándalo, mucha observación: La especialista recomienda que reaccionar con gritos o burlas solo aleja al joven. Detrás de estas máscaras animales, suele esconderse una profunda necesidad de pertenencia o un refugio ante un mundo real que les resulta abrumador.
  2. Validar la emoción, no la distorsión: No se trata de seguirles la corriente y comprarles un plato de comida para gatos. Se trata de entender qué vacío emocional está intentando llenar al querer pertenecer a esa «manada» virtual.
  3. Límites con amor: Recuperar la autoridad parental sobre el consumo digital. Si el síntoma nace en la pantalla, la cura empieza por regular el tiempo frente a ella.

Las voces de la primera línea: Padres que no se rinden

Para no quedarme solo en la teoría o en lo que yo siento frente al tema, salí a escuchar lo que opinan padres de jóvenes de diferentes edades que como yo, libran esta batalla cultural con el sello de las redes sociales todos los días. Sus testimonios confirman lo que la psicología advierte:

«Los therians han existido desde siempre, solo que ahora con las redes sociales no hay manera de controlar este fenómeno contagioso en un colectivo que, muchas veces, son huérfano de padres vivos, es decir, solo les proveen en lo económico pero no existe dirección ni control en vulnerables edades». Madre de un adolescente de 17 años.

La ausencia emocional en el hogar es el abono perfecto para cualquier moda. En contraparte, los padres de tres jóvenes (15, 18 y 21 años) me compartieron su escudo protector:

La madre «Yo creo que esto tiene que ver con una moda, una narrativa que busca distorsionar la realidad para hacer caer en caos a la sociedad y distraernos. Pero pienso que cuando tienes buena comunicación, amor, hablas y escuchas a tus hijos sin tabúes, el muchacho está vacunado contra este fenómeno». El padre «Cuando nosotros estábamos chamos la televisión iba a ser la culpable de nuestra perdición, y con todo y eso había cómo controlarnos con horas de permiso; pero con la era digital que nos tocó al ser padres, la ventana no tiene manilla, y el control lo logras preventivamente, si no se te escapa de las manos. Desde pequeños que practiquen deportes y sano entretenimiento».

La siembra y cosecha: Nuestro hogar como primera Iglesia

Aquí radica el corazón del asunto. Ninguna moda de TikTok puede derribar a un joven que tiene raíces profundas. Cada hogar se cuida y se blinda desde la siembra y cosecha de valores.

Como católicos, tenemos la inmensa responsabilidad de formar «buenos cristianos y honrados ciudadanos». Si nosotros no les enseñamos a nuestros hijos quiénes son, internet se encargará de convencerlos de que son cualquier otra cosa. La falta de orientación espiritual los deja a la intemperie, buscando luz en las tinieblas de la desinformación.

Nuestros hijos necesitan saber que su identidad más profunda y hermosa ya les fue dada: son hijos amados de Dios, creados a su imagen y semejanza, dotados de dignidad e inteligencia. Cuando un joven sabe quién es a los ojos de su Creador, y se siente amado en su familia, no necesita aullar en un video para sentirse especial.

La receta de los «snacks» y el pensamiento crítico

Si te preguntas cómo hablar del tema en casa sin que parezca un interrogatorio o el típico sermón, te comparto la brillante estrategia de padres de tres chicas (15, 19 y 21 años):

«En mi casa hemos conversado sobre este Trending Topic de los therians. En nuestro hogar mi esposo y yo, creemos en el pensamiento crítico y decidimos analizar temas álgidos con nuestras hijas desde la orientación como adultos siempre respetando sus opiniones, validadas previamente con información. La rutina es que cada una argumenta sobre el tema a discutir desde lo que logró investigar y lo debatimos en casa compartiendo unos snacks. Nos ha resultado maravillosamente como puente de acercamiento y entendimiento, así las blindamos en temas que van abordándose en cada etapa de la adolescencia».

Desde esta ingeniosa referencia de cómo compartir tiempo y orientar un pensamiento crítico con nuestros hijos, la reflexión es que la próxima vez que veamos un video sobre este tema o algún otro de interés -si no lo han conversado en familia-, no lo pasemos de largo con espanto. Usémoslo como excusa. Preparamos unos snacks, nos sentamos con nuestros hijos y preguntemos: «¿Ustedes qué opinan de esto?».

Combinando la ayuda psicológica (de ser necesario), la comunicación abierta y la siembra inquebrantable de nuestra fe católica, mantendremos nuestro hogar como ese refugio de luz y verdad que nuestros hijos tanto necesitan.

En un mundo algorítmico que les grita que pueden ser cualquier cosa —incluso llegar a renunciar a su propia humanidad—, nuestro deber indeclinable como padres católicos es recordarles quiénes son en realidad.

La crisis de identidad que refleja el fenómeno «Therians» es, en el fondo, una sed de pertenencia y de infinito que las redes sociales jamás podrán saciar. Esa sed solo se apaga cuando el joven descubre su dignidad inalienable: no son un accidente, ni una etiqueta viral, ni un avatar de internet. Son templos del Espíritu Santo, obras maestras pensadas y amadas por Dios desde la eternidad.

El hogar es nuestra primera Iglesia doméstica, la tierra fértil donde se siembran los valores que el ruido del mundo intenta arrancar. Si nosotros, como padres, regamos esa semilla con oración diaria, coherencia de vida y un amor incondicional que no juzga pero que corrige con firmeza, la cosecha está garantizada. Estaremos formando hombres y mujeres de fe, blindados y capaces de atravesar cualquier moda pasajera sin perder su esencia.

No les tengamos miedo a las tormentas digitales. Aferrémonos a la escucha activa, paciente y a la gracia inagotable que nos dan los sacramentos. Que la Virgen María nos regale la sabiduría para mirar a nuestros hijos exactamente con los mismos ojos con los que Dios los mira, y así poder iluminar, con la luz del Evangelio, las dudas y las sombras de su juventud.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *