El Nuncio Apostólico Mons. Alberto Ortega Martín visita Valencia en su 471° aniversario

En una entrevista exclusiva para «La Voz de Dios 97.5 FM», el representante del Papa León XIV en Venezuela , El Nuncio Apostólico Mons. Alberto Ortega Martín compartió su visión sobre la Iglesia local y su labor diplomática.
El pasado 25 de marzo de 2026, en el marco del 471° aniversario de la fundación de Valencia, la ciudad recibió una visita de hondo significado eclesial y diplomático. Su excelencia Monseñor Alberto Ortega Martín, Nuncio Apostólico en Venezuela, acompañó al Padre Miguel Romero en una edición especial de su programa radial, ofreciendo una mirada cercana sobre su misión y la realidad de la fe en el país.
Venezuela: Una Iglesia viva y esperanzadora
Con un año y medio de labor en territorio venezolano (desde julio de 2024), Mons. Ortega Martín expresó sentirse plenamente acogido. Describió a Venezuela como un país «estupendo» y «bendecido», destacando especialmente la calidad humana de su gente y la vitalidad de su Iglesia.
«Es una iglesia viva, gracias a Dios, con mucha fe y un amor grande a la Virgen y al Papa», señaló el Nuncio, subrayando que la esperanza del pueblo venezolano se sustenta precisamente en esa fe cultivada en el seno de las familias.

La doble misión del Nuncio: Puente y enlace
Durante el diálogo, Monseñor explicó que su tarea no es la de un «superobispo», sino la de un representante con una doble misión:
Misión Diplomática: Como embajador de la Santa Sede y Decano del cuerpo diplomático en Venezuela, vela por las buenas relaciones con las autoridades, buscando siempre el bien de la Iglesia y de la sociedad, con especial atención a los más necesitados.
Misión Eclesial: Actúa como punto de enlace entre la Iglesia local y el Santo Padre. Una de sus funciones más discretas y vitales es la colaboración en el nombramiento de obispos, un proceso informativo que involucra al pueblo de Dios para que el Papa elija pastores «según el corazón de Dios», afirmó
El corazón de la Diócesis y las vocaciones
Su visita a Valencia incluyó un paso por el Seminario Nuestra Señora del Socorro, al que calificó como el «corazón de la diócesis». Monseñor celebró la historia de 140 años de esta institución y la reciente institución del ministerio del acolitado para dos seminaristas, lo cual calificó como un signo de esperanza. En este sentido, hizo un llamado urgente a los fieles: «Hay que rezar mucho por las vocaciones… hacen mucha falta sacerdotes y religiosas».

Un testimonio de entrega: De Madrid a Iraq
En un plano más personal, el Nuncio compartió el origen de su vocación, sembrada en su familia en Ávila, España, bajo la influencia de Santa Teresa de Jesús. Relató cómo descubrió que «Dios llena la vida» en un grupo de jóvenes en Madrid, lo que lo llevó a su ordenación en 1990 y, posteriormente, al servicio diplomático.
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista fue su recuerdo como Nuncio en Iraq y Jordania (2015), donde convivió con cristianos perseguidos por el Estado Islámico. «Nos han quitado todo, pero no nos han podido quitar la fe», le decían los refugiados que prefirieron perder sus hogares antes que renegar de Cristo, ofreciendo un ejemplo de perdón y amor incluso hacia sus perseguidores.
Mensaje final: Santidad en lo cotidiano
Coincidiendo con la solemnidad de la Anunciación del Señor, Mons. Ortega Martín invitó a los valencianos a imitar el «sí» de María en las circunstancias diarias. Puso como modelos de ciudadanía y santidad a los beatos venezolanos José Gregorio Hernández y la Madre Carmen Rendiles, instando a los fieles a ser «testigos de esperanza y constructores de paz».
El encuentro concluyó con una bendición especial para la ciudad y para la emisora, animando a los comunicadores y al pueblo de Dios a no desfallecer en su misión: «No se cansen de hacer el bien»
